¿Por qué no tengo un refugio?


No tengo el coraje. 

Porque no se trata solo de curar heridas: es reparar lo invisible. Devolver la confianza. La dignidad a quienes han sido traicionados.

El trabajo está en lograr que comprendan que detrás de una mano puede venir una caricia. En enseñarles a quienes tiemblan solo al vernos, que no todos venimos a hacerles daño.

Un refugio te enfrenta con lo que somos como sociedad. No te permite mirar hacia otro lado. Te obliga a ver, todos los días, a la única especie capaz de infligir crueldad deliberada a quienes hemos doblegado a tal punto, que ni siquiera intentan defenderse.

Los refugios existen porque hemos fallado. Porque llamamos "humanidad" a algo que, demasiadas veces, no la tiene.

Y mientras sigan siendo necesarios, seguiremos siendo la especie que ha traicionado a quienes más han confiado en nosotros.